lunes, 17 de octubre de 2011

Sorry - The Smithereens. This is power pop

Fue este sábado pasado, el primer autobús que se detiene en mi parada, muy de mañana. El conductor es un poco más joven que yo, y tiene la radio encendida. Me pongo en un asiento cómodo, muy cerca de la ventana, soy el único pasajero. Para mi desgracia, tiene puesto un apestoso programilla para acabar de despertar a los dormilones, de esos que la voz de los locutores ya es desagradable, que van a medias entre la ignorancia de los presentadores, la presunta gracia que me tienen que hacer y la mierda de música que ponen para unir las partes habladas. Pocas veces he podido con la música pop más comercial y acaramelada, pero lo que oí este sábado pasado no tiene nombre. Todas las canciones eran con una sarta de refritos, cosas que has oído un millón de veces, y lo que queda de industria discográfica intenta vendernos descaradamente. Son productos sin nada detrás, literalmente humo.
También el nuevo álbum de The Smitheerens, 2011, desde el título a muchas canciones del álbum, es una clara mirada hacia atrás. En mi opinión es un disco que se acerca a los parámetros de  A Date with The Smithereens, en que la desazón y el desgaste entre los componentes del combo de New Jersey comenzaban a hacer mella. A eso le añadimos los problemas físicos de Pat DiNizio o la deserción de Mike Mesaros, podremos contemplar un poco el cuadro. 
Y a pesar de eso, es un álbum que crece con las escuchas, hay canciones notables como el medio tiempo perfecto del tema "Keep on Running" con esos arreglos en segundo plano que lo hacen delicioso. El tributo a los The Beach Boys que es "Turn It Around". El rock marchoso y traqueteante de "What Went Wrong". Tenemos "A World of Our Own", con una intro grandiloquente para luego pasar a ser un tema seguro, sólido, imparable, como un locomotora de gran tonelaje,  la sensual y cálida "Goodnight Goodbye" o la canción que os presento, "Sorry", digna heredera de sus grandes himnos de los 80, aquí hablamos de pop con letras mayúsculas. Si que tiene algo de sabor a pasado, pero lo hace poniendo toda la carne en el asador, no es una canción con medias tintas, sino que condensa lo que es y lo que debería ser un single: una composición con contenido pero también con simpleza y ligereza. Power pop forever!

lunes, 10 de octubre de 2011

I was dancing in the lesbian bar - Jonathan Richman. Memorias de la adolescencia eterna


Si alguien en este mundo llamado música ha pactado con el diablo, no ha sido ni Keith Richards, Mick Jaegger, Eric Clapton o Marylin Mason. Este sin duda es el bueno de Jonathan. Con ya 40 años bregando por el mundo, el tío aun mantiene esa vitaldad adolescente, esa juventud que el tiempo no logra quebrar.  Mr. Richman aparte, ha parido una obra vasta, sin prejuicios, yendo a la suya, sin importarle si un disco se vende más que otro, haciendo un disco de country porque le da la gana, o un disco en castellano por él lo vale. O actuando en películas mierdosas como Algo pasa con Mary, que no le han afectado en lo más mínimo su encanto. Su carrera es casi como un sueño. Con prestigio pero sin tener que doblegarse al mercado, actuando solo con el apoyo de un batería, pero descargando temas que ya son pequeños clásicos. Y lo mejor. Haciendo sus bailoteos que ya son marca de la casa. Y de eso trata la canción. De ir a bailar sin importar las desgracias de este mundo, ni el local donde se mueven las caderas. Jonathan, siempre nos emocionas!


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