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viernes, 23 de agosto de 2024

Hoy hace 30 años: Grace - Jeff Buckley. 1994, un gran año para la música


Lo que pudo haber sido y que el destino arrebató

Sábado, 17/08/2024, 23:04, sin inspiración, escuchando en este momento Grace. Puedo decir sin avergonzarme, que en 1994 Jeff Buckley no era para mí un referente tan claro como lo es hoy, pero sí, reafirmo que su álbum debut fue uno de los grandes acontecimientos de ese año. No puedo asegurar nada, solo que haré todo lo posible, en su memoria, por ser respetuoso y por tantas cosas que uno debe al arte y a él en particular.
Hijo del cantautor Tim Buckley, Jeff tuvo la suerte de crecer en un entorno donde la música no solo no estaba censurada, sino que fue completamente apoyado para que su carrera no tuviera trabas desde el principio. Todo fluyó de manera natural, y sus primeros conciertos a principios de los 90 captaron la atención tanto del público como de la industria. Así llegamos al lanzamiento de Grace, que recibió el reconocimiento de la crítica y, aunque moderadamente, también de las ventas. Pero ¿qué lo hace especial? Creo que tiene todos los ingredientes de los álbumes que son más que un conjunto de canciones: tiene pasión, rock, tragedia, y una profunda visión espiritual. Desglosemos algunos temas.
"Mojo Pin", la canción que abre el álbum, es como una montaña rusa de emociones, pasando de un tono calmado a una explosión de guitarras. Me recuerda mucho a la dinámica de "Heroin" de The Velvet Underground, y curiosamente esta canción trata sobre la obsesión. Aunque en este caso lo enfoque en una relación, también podría aludir a una adicción, a una fijación, se puede interpretar de manera muy amplia.
 
Mojo Pin - Jeff Buckley
 
La canción que da nombre al álbum serpentea con comodidad entre estilos y la pasión que Jeff imprime es antológica. Especialmente cuando su voz se fusiona con la música, la canción se torna psicodélica y expansiva.
 
Grace - Jeff Buckley
 
En "Last Goodbye", el álbum se consolida con una poderosa guitarra acústica, un toque orquestal y los trinos que ya son su sello. Impresiona el contenido de la letra, con un tono elegíaco y a la vez premonitorio que enmarca sus palabras.
 
Last Goodbye - Jeff Buckley
 
"Lilac Wine" nos presenta a un Buckley más baladístico, sobrio y minimalista, con un tono calmado, hipnótico y trascendental. Y su voz, esa voz que lo envuelve todo, impregna cada nota con una intensidad única. "So Real", aunque más experimental, es sin duda carismática. Cada vez que la escuchas descubres nuevos matices. El estribillo, en el que repite "so real" una y otra vez, el solo lisérgico y ese crescendo con su voz entre extasiada y dolorosa, simplemente te deja sin palabras.
 
So Real - Jeff Buckley
 
No sé qué más decir sobre su versión de "Hallelujah" de Leonard Cohen que no se haya dicho ya. Podría ser una de las mejores versiones jamás hechas. La magia que transmite, con solo su guitarra y voz, refuerza el carácter íntimo y espiritual de la canción. Me entristece que esta gran interpretación no siempre reciba el reconocimiento que merece. Aunque es cierto que ha inspirado a muchos, pocos llegan a captar la esencia como lo hizo él.
 
Hallelujah - Jeff Buckley
"Lover, You Should've Come Over" comienza con un armonio para luego asentarse sobre una sólida guitarra acústica, con un órgano dylanesco omnipresente. Aquí tenemos a Buckley en su plenitud, con un toque entre nostálgico y apasionado, mostrando un absoluto dominio de cómo construir la balada perfecta.
 
Lover, You Should've Come Over - Jeff Buckley
"Eternal Life" es el toque más rockero del álbum, con un bajo contundente y una actitud desafiante. Es sorprendente encontrar este enfoque después de un álbum lleno de baladas y medios tiempos, además de ser, irónicamente, otra canción que parece premonitoria.
 
Eternal Life - Jeff Buckley
Este tal vez no sea el mejor artículo sobre este álbum, que uno podría dedicar toda una vida a descubrir. Lo que me duele es que si Jeff no nos hubiera dejado tan pronto, tendríamos a un artista que seguramente nos habría dado más momentos inolvidables, allanando nuestro camino por el siglo XXI, que habría sido más brillante y esperanzador en cuanto a música y arte. ¡Larga y eterna vida, Jeff!

viernes, 17 de noviembre de 2023

Poesía, rock, pop, música y el resto...

 
Poesía, rock, música y el resto, qué difícil y fácil, tan lejos y tan cerca. Aquí hablaré desde experiencia propia, ya que quien les habla cerró hace poco una etapa poética, intensa, fructífera y sobretodo, aleccionadora. Opino que la poesía y la música pueden hacer una buena combinación y digo pueden, porque en mi devenir en el mundo poético me he encontrado con auténticas aberraciones, cosas sin sentido o intentos de unir mundos que no pueden conectarse con nada. Un ejemplo claro y que muchos habrán experimentado si han asistido a algún recital es encontrarse con un recitador y que le pongar por la cara a un teclista o guitarrista que improvise mientras se recita; obviamente, estas situaciones nunca resultan medianamente satisfactorias, porque si se quieren hacer las cosas bien, se debe ensayar, probar hasta que todo fluya. La poesía no es que por sí sola se haya cargado encima con el estigma de ser el arte menos comprendido y que va de hermana pobre, no. Lo que realmente ha sucedido es que demasiada gente no ha querido romper con nada, se conforma con imitar y lo peor, con reproducir tópicos sobre la poesía que personalmente me cansan y me desesperan.
El rock y el pop han sido entidades que han fagocitado, se han apropiado o al revés, que el rock se ha dejado hacer, le han pasado por encima y ya no parece lo que era en un principio. La poesía, como disciplina literaria, era obvio que no podría escapar a todo esto y así fue que muy pronto, sus caminos se cruzaron. Ya en los años 60, en los conciertos de San Francisco, algunos poetas de la "beat generation" subían al escenario donde tocaban los rockeros y proyectaban sus rimas, sonetos y otras cargas poéticas. Y en este contexto de la costa oeste, The Doors fueron pioneros, donde la fuerza de en muchos temas la poesía iba por delante de la música, como en este corte.

Horse Latitudes - The Doors
Personajes tan conocidos como Bob Dylan han estado muy cercanos a la poesía, a un mundo literario que era completamente ajeno a los primeros rockeros. Y siguiendo la huella del de Minnesota, Leonard Cohen, que en principio escribía poesía, tomó la guitarra y quiso seguir sus pasos, donde brilló intensamente tanto en sus letras como en sus composiciones musicales. Aquí les dejo una canción en la que se inspiró en un poema de Federico García Lorca.

Take this Waltz - Leonard Cohen
Continuamos con una autora que ha dado la misma importancia tanto a Rimbaud como a Lou Reed. Aquí rematando su disco de debut con una elegía...

Elegie - Patti Smith
Si ha habido un continuador de la huella de Jim Morrison, ha sido Nick Cave, pero en un sentido más oscuro, menos epicúreo y más afligido...
 
Fifteen Feet Of Pure White Snow - Nick Cave & The Bad Seeds
Y en unos crepusculares 90, un soneto, a cargo del señor Richard Ashcroft y compañía...
 
Sonnet - The Verve
En Catalunya hemos sido abundantes en hacer trabajar a los poetas con los músicos, tenemos ejemplos a patadas. He querido poner este poema del insigne Pere Quart, porque considero que el señor Llach ha sabido interpretarlo en su justa medida y, si no comparen, es un poema extremadamente difícil de cantar, no hay término medio, todos los demás que lo han querido interpretar no le han encontrado su punto, o se quedan cortos o se pasan.
 
Corrandes d'exili - Lluís Llach
Y para terminar, les dejo este tema instrumental de mi admirado Money Mark, que personalmente me resulta significativo y claro. Saludos!
 
Poet's Walk - Money Mark

jueves, 18 de marzo de 2010

Putman Silt Loam - Trilobite. Sonido añejo y de vuelta

Perdiéndome en mil historias, un poco había arrinconando la música inmediata. Y casi me había olvidado a este amigo de hoy, que he conocido en los insondables mundos, galaxias e inmensidades de red. ¿Cómo definiría la música de Trilobite? Pues con un inconfundible sonido añejo, que no se le caen los anillos si se tiene que poner vientos o unos deliciosos acordeones de sabor afrancesado. Como si a Leonard Cohen se le hubiera aclarado la voz y tocará el trombón o Tom Waits se dejara de gilipolleces excéntricas y conservara la raíz. Y como si a los dos a la vez, estuvieran de vuelta de todo y con un punto amargo que tienen los perdedores. Quizá el primer álbum de Trilobite era algo insustancial, pero con el Silver Skin han dado en la diana y os recomiendo que lo escuchéis. ¡Saludos!
 
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